Valor y Honra

Updated: Apr 17, 2020


“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?”

Salmo 56:3-4 NVI


“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” Salmo 56:3-4 NVI

Es de mujeres sabias e influyentes volvernos a la palabra de Dios para entender y discernir los tiempos en que vivimos hoy. En el Salmo 56:3 y 4 podemos aprender cómo el Rey David respondió y superó el miedo. Primeramente, él expresa sentir miedo. Eso nos enseña que es importante reconocer y expresarle a Dios cómo nos sentimos. Dios ama la honestidad completa y no nos juzga ni anula nuestras emociones. Él nos entiende totalmente. Leemos cómo el Rey David respondió a ese sentimiento de miedo con acción, y eso vale mucho pues nos enseña cómo debemos también actuar. David hizo dos cosas: #1 Pone su confianza en Dios y #2 Alaba Su palabra. En estos días podemos estar tentadas a poner nuestra confianza en las estadísticas, las noticias, los médicos y aún en nuestros propios recursos. No obstante, podemos hacer como hizo el Rey David y tomar una mejor decisión, que es poner nuestra confianza en Dios. La otra reacción del Rey David fue alabar la palabra. Le da prioridad, lugar, honra y valor a las promesas de Dios. Alabar es sinónimo a rendirnos - manos arriba, rodillas dobladas, y corazón humillado. Y es en esa postura cuando dice el salmista, confío en Dios y ya no siento miedo. Él recobro ánimo y hasta se atreve a decir: ¿Que puede hacerme un simple mortal? Cuando nos rendimos y abrimos nuestros ojos espirituales, vemos las cosas como Dios las ve. En esta perspectiva, nos damos cuenta que Aquel que está de nuestro lado es más grande y poderoso que cualquier temor. Aprendamos del Rey David y pongamos nuestra plena confianza en Dios, alabemos su palabra y veamos a Dios obrar en nuestra situación.

Padre Celestial,

Vengo ante ti confiada en que puedo decirte tal y cómo me siento, y tú más que nadie me comprendes. En este momento que me enfrento ante esta situación, me siento triste, preocupada, insegura, débil, etc. Sin embargo pongo mi confianza en ti. Confío que eres un Dios bueno y fiel. Alabo tu palabra porque tus promesas son un sí y amén. Rindo a ti mi intelecto, mi juicio, mis esfuerzos, y a cambio, recobro ánimo, fuerzas y sabiduría de parte tuya. Gracias por tu Espíritu Santo que me ayuda y consuela en estos tiempos difíciles, y gracias que todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En el nombre de Cristo Jesús, Amén.


-Marla Lux

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