Mis ojos puestos en la meta.






Las recompensas del Señor son hermosas después de haber llegado a la meta, así que corramos con gozo.


Lo que podamos sufrir o padecer aquí en la tierra, no es nada comparado con las glorias venideras de parte de Dios nuestro Padre. Por tanto, como dice Santiago, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, porque bien vale la pena soportarlo todo si al final tendremos grande galardón.


Dios quiere que al caminar sobre las aguas, aprendamos a caminar sobre los problemas de la vida, pero tomados de la mano de Cristo porque solo eso nos va a garantizar el triunfo, porque nuestra confianza y nuestra mirada están puestas en Jesús, él es nuestra meta.

“¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero solo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado.” ‭‭1 Corintios‬ ‭9:24-27‬ ‭NTV‬‬

-Paola Mendez

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