Agradecida en mi espera.


Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová. Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Isaías 54:1-2 (RVR)


Hace algunos años que he estado orando para que Dios me dé un hijo. Cuando leí este versículo me puse a llorar. Nunca me había puesto a pensar en las ventajas de ser una mujer de treinta y tantos años sin hijos. Tengo la oportunidad de trabajar hasta tarde sin tener que pasar por nadie a una guardería, puedo dormir doce horas seguidas sin interrupciones, puedo viajar con pocas maletas y puedo salir con mi esposo cualquier día la semana sin tener que contratar una niñera. Hace días fui a una tienda, me puse a ver algo en la sección de ropa cuando de repente escuché a un niño que no paraba de llorar, la mamá trataba de calmarlo y el niño seguía y seguía. Me fui a otra sección de la tienda y asunto arreglado. Algún día me tocará lidiar con eso, por el momento, le doy gracias a Dios por lo que tengo y por lo que no.


Ensanchar significa expandir, extender, agrandar, estirar. Necesitamos ser extendidos para poder crecer en todas las áreas de nuestra vida. Cuando comenzamos a reemplazar los pensamientos negativos por pensamientos positivos nuestra mente se ensancha y nos permite ver las cosas con mayor claridad. A veces nos enfocamos tanto en lo que no tenemos que olvidamos las personas maravillosas y las bendiciones que Dios ha puesto a nuestro alrededor. ¡Alégrate hoy! Piensa en todo lo bueno que ya tienes y vive una vida de agradecimiento constante.


Dios tiene cosas buenas para ti.


-Evelyn Gastelum



159 views0 comments

Recent Posts

See All